
Desde tu estancia, llegaste un día cualquiera, golpeando la puerta de la virtual soledad. Vestías trajes de dama fina, que eran como el verde follaje que cubría un volcán escondido, no espero en hacer erupción, la lava se convirtió en piedra al tocar mis frías aguas.
Siempre distante el uno del otro, siempre honrando el podría ser, tiempo perdido en palabras que nunca llegaron a convertirse en caricias ni besos, sino una especie de lamento, no suelo comprar el amor empaquetado que vendes, en la vida real que transcurría cocine con fuego de pasión varios cuerpos atraídos hacia mí, tu virtualidad de sentimientos fue solo entretención.

Me habla de una desilusión, más que eso.
Me habla de una frustración...
Vivo, y me gusta.
Salud!